- Del 21 al 26 de septiembre, el CIHEAM Zaragoza acogió el Curso Avanzado “Innovación y sostenibilidad en la producción de frutos secos”, que reunió a profesionales, investigadores, asesores y responsables de la toma de decisiones para analizar cómo la innovación, la gestión eficiente de los recursos y las nuevas tecnologías pueden contribuir a afrontar los retos de estos cultivos en el Mediterráneo.

Un sector ante nuevos retos
El cultivo de frutos secos, como el almendro, el pistachero, el avellano y el nogal, desempeña un papel fundamental en la agricultura mediterránea, gracias a su contribución a la economía rural, al paisaje y a la alimentación.
Sin embargo, los productores afrontan cada vez más presiones, entre ellas la variabilidad climática, la limitación de los recursos hídricos y las plagas y enfermedades emergentes. Todo ello, en un contexto en el que deben garantizar una producción sostenible y de alta calidad.
Ante estos retos, la innovación es clave. Los avances en el desarrollo de material vegetal, el diseño de las plantaciones, la mecanización, el riego y las tecnologías digitales están transformando los sistemas de producción de frutos secos. Asimismo, el mantenimiento de la salud del suelo, la biodiversidad y la eficiencia en el uso de los recursos son esenciales para la sostenibilidad de estos sistemas a largo plazo.
El objetivo del curso ha sido proporcionar a profesionales del sector agrario, investigadores, asesores y responsables de la toma de decisiones una comprensión avanzada e integrada de las estrategias de innovación, sostenibilidad y gestión técnica en los sistemas modernos de producción de frutos secos, en respuesta a las crecientes presiones relacionadas con la variabilidad climática, la eficiencia en el uso de los recursos, las demandas del mercado y la sostenibilidad ambiental.

Del material vegetal al rendimiento postcosecha
El curso ha permitido a los participantes adquirir una visión integral y avanzada de la producción de frutos secos, comprendiendo las necesidades ecofisiológicas y edafoclimáticas del almendro, pistachero, avellano y nogal.
Asimismo, se han analizado estrategias de diseño y mecanización de plantaciones, necesidades hídricas y técnicas de riego eficiente, así como el papel del material vegetal y la mejora genética en la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad.
El programa también ha abordado las principales limitaciones bióticas y abióticas y la aplicación de prácticas de gestión sostenible, como la mejora del suelo, las cubiertas vegetales, la nutrición de precisión y la protección integrada.
Finalmente, los participantes han relacionado las prácticas de producción con la calidad y el rendimiento postcosecha, valorando las implicaciones económicas, tecnológicas y ambientales de la innovación y los retos futuros del sector.

Una respuesta a los retos del Mediterráneo
En los países del sur y del este del Mediterráneo, los cultivos de frutos secos están adquiriendo una importancia estratégica como motores de desarrollo rural, diversificación productiva y resiliencia frente al cambio climático.
En este contexto, el curso ha respondido a necesidades prioritarias de la región, especialmente en materia de adaptación climática y gestión eficiente del agua, mediante el aprendizaje de estrategias de riego de precisión, riego deficitario y conservación de la humedad del suelo.
También ha reforzado el conocimiento sobre la selección de variedades, portainjertos y programas de mejora genética, aspectos fundamentales para incrementar la productividad, la adaptación a condiciones adversas y la sostenibilidad de las plantaciones.
Asimismo, el curso ha contribuido a impulsar modelos de producción más eficientes y sostenibles mediante el análisis de nuevos diseños de plantación, la mecanización y el uso de tecnologías innovadoras, sin perder de vista la conservación del suelo, la biodiversidad y el equilibrio de los agroecosistemas.
La relación entre las prácticas de cultivo, la calidad, la postcosecha y las exigencias del mercado ha permitido identificar oportunidades para aumentar el valor y la competitividad de los productos. Además, el intercambio de experiencias entre expertos y profesionales mediterráneos ha fortalecido la cooperación regional y la creación de redes de conocimiento, favoreciendo que los participantes puedan promover en sus países sistemas de producción de frutos secos más resilientes, rentables y adaptados a los retos del futuro.

